bono de 1000 soles

  • Millones de peruanos sobreviven en la pobreza y sin vacunas a la vista

    Por Luis Villanueva Carbajal

    Secretario general de la FTCCP

    Es evidente que el Gobierno morado de Francisco Sagasti, igual que el de Vizcarra, no puede enfrentar la amenaza mortal de la COVID-19 ni trazar una acertada estrategia para la recuperación económica y salir de la profunda crisis social y el desgobierno.

    El desempleo, los sistemas de salud colapsados, el sistema educativo ineficiente, los conflictos laborales, entre otros problemas, no son abordados de manera positiva, por lo que el presente es incierto para los peruanos; pero también nuestro futuro, pues aunque trabajemos toda la vida, no tenemos asegurado el acceso a una pensión de jubilación, en el sistema nacional de pensiones ONP ni en el sistema privado de pensiones AFP.

    Ante la nueva ola del covid-19, nos queda a los peruanos cuidarnos siguiendo los protocolos de bioseguridad, para evitar miles de muertes y el mayor desempleo por la paralización del país, como sucedió en 2020 por la negligencia del Ejecutivo, que ha dejado hospitales carentes de camas UCI, oxígeno y médicos, y personal de salud en huelga porque el Estado les adeuda sus salarios y no les brinda implementos sanitarios. Millones de peruanos sobreviven en la indigencia y sin vacunas a la vista.

     

    Hay responsabilidad de los empleadores, que deben implementar de manera estricta los protocolos de bioseguridad, y de los dirigentes sindicales y trabajadores, para cumplir y hacer cumplir estos protocolos. Ambos deben hacer un trabajo conjunto en los “comités paritarios de seguridad y salud en el trabajo”.

    Adicionalmente, el Gobierno debe fiscalizar el cumplimiento de protocolos de bioseguridad contra el covid-19, priorizando las actividades que hasta la fecha son el motor de la economía y generan puestos de trabajo, como es el sector de la construcción. SUNAFIL debe realizar una fiscalización intensiva.

    Esto en cuanto al presente del trabajo y la vida. En cuanto al futuro, cuando llegue la edad de jubilación, se necesita un sistema de pensiones reformado íntegramente que asegure una pensión digna para todos sin excepción. La Comisión Multipartidaria de Reforma Pensionaria del Congreso debe emitir su dictamen y aprobar una reforma que genere pensiones para todos, y que considere a los regímenes especiales, como el de construcción civil.

    En distintos espacios políticos y administrativos, incluyendo el Congreso de la República, hemos explicado nuestra demanda: que se restituya a los trabajadores en construcción su derecho a la jubilación con 55 años y 15 años de aportes, que fue eliminada por la dictadura de Fujimori.

    El trabajo en construcción genera vejez prematura y los trabajadores se ven incapacitados de laborar a temprana edad. Somos un sector donde el trabajo es temporal y existe un 75% de informalidad. Así, los obreros de la construcción no pueden acumular veinte años de aportes.

  • Reactivación de la construcción y bono para trabajadores

    Por: Luis Villanueva Carbajal

    Secretario general de la FTCCP

    Aunque construcción civil fue considerada en la primera etapa de la reactivación económica, los anuncios de montos millonarios para las grandes obras dejaron muchas expectativas inconclusas.

    El primer problema es que los anunciados millones para la ejecución de obras en diferentes programas como el plan de infraestructura para la competitividad, la reconstrucción con cambios, construcción de colegios, obras de saneamiento, hospitales y otros, deben esperar ciertos procedimientos, como la elaboración de proyectos, los estudios de factibilidad, entre otros, que necesitan su tiempo, lo que contradice la ilusoria reactivación inmediata que publicita el Gobierno.

    El segundo problema es que con el reinicio de algunas construcciones los trabajadores se contagiaron en obras por el uso de pruebas rápidas, que brindan resultados poco confiables. La solución esperada por los trabajadores es el uso de pruebas moleculares.

    El tercer problema es el transporte, porque en el transporte público no hay distanciamiento social, pero sí hay hacinamiento y la desinfección de las unidades móviles no se acata. Alrededor de un 30% de trabajadores se han contagiado desde el reinicio de las labores.

    El Protocolo de Bioseguridad para la reapertura de las actividades señalaba como obligación para la reactivación económica que las empresas doten de transporte particular a sus trabajadores. El lobby empresarial flexibilizó este requerimiento, poniendo en riesgo la vida y salud de los trabajadores.

    Adicionalmente a ello, en las pocas obras reabiertas, debido al distanciamiento social, se ha reducido el aforo laboral en un 27%.

    Por ello, existen cientos de miles de obreros de la construcción sin trabajo y sin esperanza de volver a laborar pronto. Para ellos, inscritos en el Registro Nacional de Trabajadores en Construcción Civil (RETCC) que administra el Ministerio de Trabajo, demandamos un bono de 1000 soles, para paliar en algo la crisis económica y familiar de subsistencia que viven durante este tiempo de pandemia. Esta demanda tuvo buena acogida en su momento por los representantes de las carteras de Vivienda y Trabajo, pero, como siempre, el Ministerio de Economía y Finanzas se opuso.

    El Gobierno ha pretendido reactivar las empresas, pero no ha dado resultado: los 6,7 millones de nuevos desempleados lo comprueban. Lo que se necesita en verdad es reactivar las economías de los trabajadores, en particular, y peruanos, en general, mediante un bono de 1000 soles, que aliviará la crisis presente y futura debido a la pandemia, que agudiza aún más las grandes desigualdades por un modelo económico que solo favorece a los oligopolios de siempre.

    (Tomado del diario UNO, el 24 de agosto de 2020. https://diariouno.pe/columna/reactivacion-de-la-economia-y-bono-para-los-trabajadores/ )