covid-19

  • Construcción civil, sector laboral vulnerable

    Por: Luis Villanueva Carbajal

    Secretario General de la FTCCP

    La actividad económica de construcción civil es uno de los principales soportes de la economía nacional, por la inversión y empleo intensivo que genera, porque la relación laboral de los trabajadores dura mientras haya frente de trabajo para el que fue contratado, lo cual los hace especialmente vulnerables en etapas de crisis, como en esta cuarentena por el Covid-19.

    La mayoría de los trabajadores en las obras no están en planilla de las empresas constructoras, trabajan en la informalidad por el abuso de la subcontratación y la ausencia de una política efectiva de fiscalización por parte del Estado.

    La informalidad en el sector supera el 75%, lo que condena al grueso de los trabajadores a sobrevivir con salarios disminuidos, sin beneficios sociales, sin aportar a un seguro de salud o a un fondo de jubilación, conseguido a través de la negociación colectiva por rama de actividad.

    La mayoría de las empresas de manera ilegal cortan la relación laboral de sus trabajadores cada semana, es decir que junto al pago de semanal de sus salarios liquidan también sus beneficios sociales, lo que también abona a la vulnerabilidad de los trabajadores de la construcción.

    Las facilidades para retirar los fondos de su AFP solo alcanzan a algunos por las restricciones que hay para el retiro, y porque muchos se encuentran afiliados en la ONP. Por estas razones, los trabajadores en construcción civil y sus familias no tienen ahorros y su situación es de hambre, miseria y desesperación.

    De los 450,000 trabajadores que estaban activos hasta el 16 de marzo, apenas 110,000 estaban en planilla, y de estos solo el 5% percibe la LICENCIA CON GOCE DE HABER dispuesta por el Gobierno. Hasta la fecha no hay ninguna empresa sancionada por ello. También los Gobiernos regionales y municipios han dejado en el desamparo a los trabajadores del sector.

    Por estas razones, la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú ha demandado sanción a las empresas que han incumplido los derechos laborales y que el Gobierno otorgue el bono de 380 soles quincenales para todos los trabajadores en construcción civil en desempleo, y para ello puede tomarse como referencia el Registro Nacional de Trabajadores en Construcción Civil (RETCC), entre otros mecanismos. Más de 400,000 familias de la construcción esperan que el Gobierno se acuerde de ellos. Si no los mata el Covid-19, los matará el hambre.

    (Tomado del diario UNO, 16 de abril de 2020)

  • FTCCP se movilizó por bono, trabajo y vacuna para todos

    (18/03/2021) Los sindicatos afiliados a la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP) en todo el país se movilizaron durante la Jornada Nacional de Lucha convocada por la CGTP este 18 de marzo en demanda de trabajo, bonos y vacunas para todos los peruanos.

    Los trabajadores exigen mayor inversión pública y privada en obras, pues aún hay más de 300,000 desempleados de los 450,000 obreros que conforman la masa laboral de la construcción civil.

    Asimismo, demandan el bono de 1000 soles para los mayores de 18 años con el fin de combatir la miseria producto del desempleo, la precariedad laboral y las urgencias propias de la pandemia.

    También plantean la restitución del derecho a la jubilación con 15 años de aportes y 55 años de edad para los trabajadores en construcción civil, derecho conculcado por el fujimorismo en los años 90.

    Muchos obreros no logran acumular 20 años de aportes, por la eventualidad del trabajo, en un mercado laboral con más de 75% de informalidad y la vejez prematura que ocasiona el trabajo en obras, que los imposibilita a continuar laborando a una edad temprana. Otra demanda es la vacuna para los trabajadores.

    “Los trabajadores estamos en primera línea de combate para la reactivación económica del país. El Gobierno debe fijar los mecanismos necesarios para que la vacunación sea efectiva, acelerada y priorice a quienes nos exponemos todos los días yendo al trabajo para garantizar el pan de cada día y contribuir a la economía”, aseguró Luis Villanueva Carbajal, secretario general de la FTCCP.

  • Jornada de lucha por la vida, el trabajo y el pan

    Por: Luis Villanueva Carbajal

    Hace tiempo que el presidente Martín Vizcarra ne­cesitaba un baño de realidad, como lo tuvo en Arequipa el domingo pasado, al grito de “¡Basta de mentiras!”, en medio de una protesta de médicos, pacientes y familiares por la falta de equipos, camas UCI, dinero, trabajo, medidas de seguridad, entre otros problemas que viven todos los días millones de peruanos.

    La población rechaza la política gubernamental imple­mentada durante la pandemia, rechazo que se reavivó por los 60,000 millones de soles de Reactiva Perú entregado a empresas investigadas por corrupción, lavado de activos, entre otros delitos, y que el Ejecutivo no ha podido acallar con su recién estrenado gabinete ministerial, de claro corte proempresarial y cuyos rostros aparecen cada vez más alejados del pueblo.

    Hay en el Perú más de 350,000 infectados y más de 13,000 muertos, según cifras oficiales, pero de acuerdo al Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF) son más de 40,000 muertos, cifra proyectada a 50,000 aproxi­madamente a fines de julio. A ello se suman los 2 millones 600 mil nuevos desempleados confirmados por el INEI solo en Lima.

    En este contexto, los trabajadores hemos decidido salir a las calles para alzar nuestra voz de protesta en la Jornada Nacional de Lucha convocada por la CGTP este jueves 23 de julio.

    La demanda general es un cambio de política para enfren­tar esta pandemia pensando en la población más necesitada. El bono universal de 1000 soles para todos los peruanos es una demanda concreta, pues si hay 60,000 millones para las empresas, puede haber 1000 soles para cada peruano desempleado, lo cual no superaría ni siquiera la mitad del monto presupuestado para Reactiva Perú.

    En el caso concreto de los trabajadores en construcción civil, exigimos la reactivación de la construcción con pro­tocolos efectivos de bioseguridad, pues por falta de ello en el reinicio de obras, muchos trabajadores se han infectado y varias obras se han tenido que paralizar nuevamente. A esta demanda debemos añadir la lucha frontal contra la delincuencia organizada que va tras las obras de la reacti­vación económica.

    Asimismo, durante la cuarentena, un sector olvidado fue el de los exaportantes y pensionistas de la ONP, cuyas demandas deben ser atendidas, a fin de tengan dinero para enfrentar esta crisis y una pensión justa.

    En Lima, la “Movilización por la vida, el trabajo y el pan” reunirá a los trabajadores desde las 10 de la mañana en la histórica Plaza Dos de Mayo.

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    Tomado de diario UNO https://diariouno.pe/columna/jornada-de-lucha-por-la-vida-el-trabajo-y-el-pan/

  • Millones de peruanos sobreviven en la pobreza y sin vacunas a la vista

    Por Luis Villanueva Carbajal

    Secretario general de la FTCCP

    Es evidente que el Gobierno morado de Francisco Sagasti, igual que el de Vizcarra, no puede enfrentar la amenaza mortal de la COVID-19 ni trazar una acertada estrategia para la recuperación económica y salir de la profunda crisis social y el desgobierno.

    El desempleo, los sistemas de salud colapsados, el sistema educativo ineficiente, los conflictos laborales, entre otros problemas, no son abordados de manera positiva, por lo que el presente es incierto para los peruanos; pero también nuestro futuro, pues aunque trabajemos toda la vida, no tenemos asegurado el acceso a una pensión de jubilación, en el sistema nacional de pensiones ONP ni en el sistema privado de pensiones AFP.

    Ante la nueva ola del covid-19, nos queda a los peruanos cuidarnos siguiendo los protocolos de bioseguridad, para evitar miles de muertes y el mayor desempleo por la paralización del país, como sucedió en 2020 por la negligencia del Ejecutivo, que ha dejado hospitales carentes de camas UCI, oxígeno y médicos, y personal de salud en huelga porque el Estado les adeuda sus salarios y no les brinda implementos sanitarios. Millones de peruanos sobreviven en la indigencia y sin vacunas a la vista.

     

    Hay responsabilidad de los empleadores, que deben implementar de manera estricta los protocolos de bioseguridad, y de los dirigentes sindicales y trabajadores, para cumplir y hacer cumplir estos protocolos. Ambos deben hacer un trabajo conjunto en los “comités paritarios de seguridad y salud en el trabajo”.

    Adicionalmente, el Gobierno debe fiscalizar el cumplimiento de protocolos de bioseguridad contra el covid-19, priorizando las actividades que hasta la fecha son el motor de la economía y generan puestos de trabajo, como es el sector de la construcción. SUNAFIL debe realizar una fiscalización intensiva.

    Esto en cuanto al presente del trabajo y la vida. En cuanto al futuro, cuando llegue la edad de jubilación, se necesita un sistema de pensiones reformado íntegramente que asegure una pensión digna para todos sin excepción. La Comisión Multipartidaria de Reforma Pensionaria del Congreso debe emitir su dictamen y aprobar una reforma que genere pensiones para todos, y que considere a los regímenes especiales, como el de construcción civil.

    En distintos espacios políticos y administrativos, incluyendo el Congreso de la República, hemos explicado nuestra demanda: que se restituya a los trabajadores en construcción su derecho a la jubilación con 55 años y 15 años de aportes, que fue eliminada por la dictadura de Fujimori.

    El trabajo en construcción genera vejez prematura y los trabajadores se ven incapacitados de laborar a temprana edad. Somos un sector donde el trabajo es temporal y existe un 75% de informalidad. Así, los obreros de la construcción no pueden acumular veinte años de aportes.

  • Perú: el COVID-19 castiga a los desposeídos

    Por: Luis Villanueva Carbajal, secretario general de la FTCCP y miembro de la secretaría de la UITBB

    Para contener la pandemia del COVID-19, el Gobierno peruano declaró el estado de emergencia del 16 al 30 de marzo, imponiendo el “aislamiento social obligatorio” de todos los peruanos con excepción de algunas actividades esenciales como del sistema de salud, venta de alimentos, servicio de agua potable y parte del transporte local.

    Ante el avance de la pandemia, las autoridades han extendido el aislamiento social, la misma que se prevé su prolongación hasta mayo, quedando restringida las actividades económicas a un Plan nacional de recuperación; el sector de la construcción está previsto que se activaría en agosto.

    Como sucede en los regímenes neoliberales, el sistema de salud está colapsado. El apoyo económico a los sectores vulnerables es mínimo; no obstante, el salvataje favorece al gran capital.

    A la fecha existen 19,250 contagiados, se han recuperado 7027 y han fallecido 530 personas. En el rango de afectados ocupamos el tercer lugar en la región, después de Brasil y Ecuador.

    Los trabajadores del sector construcción inscritos en el Ministerio de Trabajo son 450 mil; al 16 de marzo se encontraban en planillas 110 mil obreros. Esta baja empleabilidad es el resultado de la paralización de las obras de infraestructura, por el caso de corrupción “Lava Jato”, originado por la empresa Odebrecht, que se ha judicializado desde el 2016.

     

    SE AGUDIZA LA CRISIS EN EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN EN EL PERÚ:

    El Gobierno dictó algunas medidas para paliar el desempleo, entre ellas la “licencia con goce haber” de la segunda quincena de marzo; a la fecha solo el 10% de los trabajadores de construcción que se encontraba en planillas han recibido el pago de sus empleadores.

    Estas medidas supuestamente para proteger el empleo y los ingresos de los trabajadores han sido arrasadas por la suspensión perfecta de labores, medida impuesta para beneficiar al gran capital empresarial.

    Hasta la fecha no hay ninguna empresa sancionada por ello. Los Gobiernos regionales y municipios han dejado en el desamparo a los trabajadores de la construcción.

    La Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú ha demandado sanción a las empresas que han incumplido los derechos laborales y está gestionando para que el Gobierno incluya en el otorgamiento del (apoyo económico social) bono de 380 soles quincenales para todos los trabajadores en construcción civil en desempleo, tomado como referencia el Registro Nacional de Trabajadores en Construcción Civil (RETCC), entre otros mecanismos. Asimismo, junto a la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) el 23 de abril realizamos un cacerolazo como expresión de protesta contra las medidas que afectan a los trabajadores, demandando también se aplique un impuesto a la riqueza y se otorgue un apoyo económico social de 1,000 soles mensuales, para todas las familias.

    Los regímenes neoliberales en los casos de emergencias y crisis económicas-sociales, favorecen el salvataje de los grandes capitales y empresas; mientras que las grandes mayorías del pueblo cargan el peso hacia la muerte.

    La crisis nos obliga a replantear las formas organizacionales y de comunicación, con el uso más intenso de las tecnologías ya existente, pero insuficientemente utilizadas en nuestra labor sindical.

    Es evidente que la batalla ideológica es fundamental para fortalecer los sindicatos cuya existencia es una amenaza para los objetivos de los sistemas de sobreexplotación y dominación capitalista.

    (Tomado de al web de la UITBB, el 24 de abril de 2020 https://www.uitbb.org/es/report-from-peru-on-covid-19/)

  • Reactivación de la construcción y bono para trabajadores

    Por: Luis Villanueva Carbajal

    Secretario general de la FTCCP

    Aunque construcción civil fue considerada en la primera etapa de la reactivación económica, los anuncios de montos millonarios para las grandes obras dejaron muchas expectativas inconclusas.

    El primer problema es que los anunciados millones para la ejecución de obras en diferentes programas como el plan de infraestructura para la competitividad, la reconstrucción con cambios, construcción de colegios, obras de saneamiento, hospitales y otros, deben esperar ciertos procedimientos, como la elaboración de proyectos, los estudios de factibilidad, entre otros, que necesitan su tiempo, lo que contradice la ilusoria reactivación inmediata que publicita el Gobierno.

    El segundo problema es que con el reinicio de algunas construcciones los trabajadores se contagiaron en obras por el uso de pruebas rápidas, que brindan resultados poco confiables. La solución esperada por los trabajadores es el uso de pruebas moleculares.

    El tercer problema es el transporte, porque en el transporte público no hay distanciamiento social, pero sí hay hacinamiento y la desinfección de las unidades móviles no se acata. Alrededor de un 30% de trabajadores se han contagiado desde el reinicio de las labores.

    El Protocolo de Bioseguridad para la reapertura de las actividades señalaba como obligación para la reactivación económica que las empresas doten de transporte particular a sus trabajadores. El lobby empresarial flexibilizó este requerimiento, poniendo en riesgo la vida y salud de los trabajadores.

    Adicionalmente a ello, en las pocas obras reabiertas, debido al distanciamiento social, se ha reducido el aforo laboral en un 27%.

    Por ello, existen cientos de miles de obreros de la construcción sin trabajo y sin esperanza de volver a laborar pronto. Para ellos, inscritos en el Registro Nacional de Trabajadores en Construcción Civil (RETCC) que administra el Ministerio de Trabajo, demandamos un bono de 1000 soles, para paliar en algo la crisis económica y familiar de subsistencia que viven durante este tiempo de pandemia. Esta demanda tuvo buena acogida en su momento por los representantes de las carteras de Vivienda y Trabajo, pero, como siempre, el Ministerio de Economía y Finanzas se opuso.

    El Gobierno ha pretendido reactivar las empresas, pero no ha dado resultado: los 6,7 millones de nuevos desempleados lo comprueban. Lo que se necesita en verdad es reactivar las economías de los trabajadores, en particular, y peruanos, en general, mediante un bono de 1000 soles, que aliviará la crisis presente y futura debido a la pandemia, que agudiza aún más las grandes desigualdades por un modelo económico que solo favorece a los oligopolios de siempre.

    (Tomado del diario UNO, el 24 de agosto de 2020. https://diariouno.pe/columna/reactivacion-de-la-economia-y-bono-para-los-trabajadores/ ) 

  • Reunión entre FTCCP y Ministerio de Vivienda

    El secretario general de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil (FTCCP), Luis Villanueva Carbajal, y el secretario de Economía, Félix Rosales, se reunieron con el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Carlos Lozada Contreras, a fin de exponer las propuestas de los trabajadores para la reactivación del sector construcción.

    En la reunión se abordó la difícil situación del sector con cientos de miles de desempleados, por lo cual se propuso incentivar la reactivación a través de la construcción de viviendas sociales, impulsando los programas Techo Propio, MiVivienda y Mejoramiento de Mi Barrio, principalmente, así como también las obras de saneamiento, pero con fiscalización para poner topes a la subcontratación y garantizar el cumplimiento de los derechos laborales.

    Otra de las preocupaciones de la FTCCP es la violencia e infiltración de la delincuencia en el sector, por lo cual se demandó la coordinación con el ministro del Interior, Jorge Montoya Pérez, para la reactivación de la Comisión Multisectorial para combatir la violencia en las obras, de la que la Federación forma parte.

    Asimismo, se planteó la necesidad de la fiscalización exhaustiva de la implementación de los planes de bioseguridad en las obras y que el transporte especial para los trabajadores sea obligatorio, pues, en el reinicio de las obras, cerca del 35% de obreros se han contagiado de Covid-19, la mayoría en el transporte público mientras va al trabajo o regresa a su hogar.

  • Sagasti no ha podido superar continuismo vizcarrista

    Por: Luis Villanueva Carbajal

    Empezando por las cifras de los muertos, que difiere entre la oficial del MINSA (41,753) y la del SINADEF (97,432), el presidente Francisco Sagasti no genera credibilidad.
    Así, mientras Venezuela proyecta la vacunación masiva en abril y Cuba tiene su vacuna propia, en el Perú, el Partido Morado está comprando vacunas por “puchos” y nadie asegura cuándo serán administradas las primeras dosis.
    Sumada China y Rusia, el bloque de los no alineados con Estados Unidos tiene mucho que enseñarles a los tecnócratas morados sobre cómo se maneja un país, y en pandemia.
    Sin embargo, en esta cuarentena no hemos paralizado el país. Construcción civil, gracias a la demanda de los trabajadores, sigue operando. Desde 2020 exigimos reactivación, elaboramos con los empresarios los protocolos de bioseguridad del sector, y hemos demostrado que el índice de contagios en obras es menor que en otros rubros.
    Tras la reactivación, nos hemos convertido en el actual motor de la economía peruana. Es un buen inicio, pero recordemos que, de los 450,000 obreros de la construcción, más de 300,000 siguen desempleados. Se necesita mayor inversión. Es un buen momento, porque genera trabajo directo e indirecto, dinamizando las economías locales.
    Existen millones de pobres y habrá millones de nuevos desempleados, pero para ellos no hay todavía plan de salvataje; se necesita una inversión social: financiar las ollas comunes, dinamizar el sector informal (alrededor del 75%), impulsar los pequeños negocios, etc., y la gran mayoría de la población sin atención primaria en salud como mínimo. La brecha social es muy grande.
    Tras la negación del TC de devolver los aportes de la ONP, el Ejecutivo ha anunciado un proyecto de pensión escalonada por años de aportes, pero no estará listo durante la pandemia. Podría comenzarse integrando a estos aportantes en el bono que prometen dar este mes.
    Sagasti no puede salvarse diciendo que está de transición. De acuerdo con medios internacionales, hay más de 4000 variantes del virus en el mundo que desafiarían la efectividad de las actuales vacunas. Los cuadros de la derecha que nos gobiernan deben demostrar que no tienen el currículum de adorno y ejecutar un plan para salir de la crisis sanitaria y económica, que Vizcarra y su gabinete neoliberal gestionaron de la peor manera en el mundo y que el Partido Morado no ha sabido superar por ser el continuismo vizcarrista.