"Debemos mantener la unidad contra el golpismo"

(Entrevista con Luis Villanueva en el diario UNO)
 
El secretario general de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP), Luis Villanueva Carbajal, hace un llamado al pueblo peruano a mantenerse unidos en defensa de un gobierno popular y los cambios de fondo que el Perú necesita.
 
—¿Cuál es la postura de los trabajadores de la construcción sobre el recurrente plan de vacancia presidencial?
—Los trabajadores en construcción civil demandamos a los políticos defensores del modelo económico que dejen de lado sus planes golpistas, porque generan inestabilidad política y, con ello, inestabilidad económica para el pueblo. Deben aceptar su derrota, dejar de soñar con la presidencia de la República y dejar gobernar, para resolver los problemas de los peruanos de a pie, como el desempleo, la pobreza, el hambre, los asaltos al paso, el sicariato, y favorecer la educación y salud gratuita y de calidad, así como elevar los salarios y las pensiones para que las personas más necesitadas puedan vivir con dignidad. Los peruanos debemos mantener la unidad contra el golpismo si queremos mantener la esperanza de un país digno.
 
—¿Considera que las expectativas están siendo cumplidas por este gobierno?
—La primera expectativa fue cumplida al detener a la derecha fascista que quiere erradicar las opciones populares de gobierno y no acepta su derrota electoral. Y si bien no es un gobierno popular soñado, es un gobierno distinto, pues se ha dejado de asesinar peruanos en protesta, lo cual era recurrente con otros gobiernos; se ha cobrado miles de millones a grandes empresas; se desactivó el nefasto Grupo de Lima y se reestableció relaciones diplomáticas con Venezuela; se ha reactivado algunos sectores económicos superando los niveles prepandemia, y sigue latente las promesas de nueva Constitución y los cambios de fondo en la política peruana, lo que en un gobierno de la derecha fascista sería impensable. Sin embargo, hay una agenda pendiente con las organizaciones populares que respaldaron a Pedro Castillo en campaña y con las que se firmaron compromisos, como con la CGTP. Insisto, con este gobierno se puede pensar en ello, con otros gobiernos no podríamos ni imaginarlo.
 
—Ya que hablamos de los trabajadores, ¿cuáles son las demandas de los trabajadores de la construcción?
—En el sector construcción, el Gobierno tiene un camino largo por recorrer. Si bien se ha reactivado la construcción a niveles prepandemia, de acuerdo a la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), al año 2025 necesitaremos alrededor de 160 mil millones de dólares de inversión en infraestructura para ser un país competitivo tan solo en la región. Hablamos de agua y saneamiento, telecomunicaciones, transporte, energía, salud, educación, entre otros rubros. Pero nuestra realidad es que, de acuerdo a la Contraloría General de la República, existen más 2 mil obras paralizadas con una inversión de más de 22 mil millones de soles, que son alrededor de 6 mil millones de dólares. O sea, nuestro mayor problema en infraestructura, por obras paralizadas, representa menos del 2% de lo que necesitamos. Ni hablar del 98% restante que necesitamos para ser un país competitivo a nivel regional. Eso nos diferencia de Brasil o de Chile, y ni hablar de otros países del primer mundo. Cuando los trabajadores hablamos de reactivación de la construcción nos referimos a la gran cantidad de obras que necesitamos para ser un país competitivo y dar trabajo a cientos de miles de obreros que actualmente se encuentran en la informalidad o desempleo.
 
—¿Es un obstáculo la oposición para el desarrollo del país?
—Definitivamente. No aprueban leyes a favor del país en el Congreso donde son mayoría y no dejan gobernar al presidente y su gabinete. Mientras los opositores impulsan sus planes golpistas, los peruanos de a pie sufren asaltos y asesinatos al paso; por eso es que el desprestigio de la clase política es alta en el Perú, porque vive en “otro mundo”. Felizmente, el Perú ha pasado por un proceso de concientización que se ha agudizado desde 2011, año en que perdió la mafia, pero ganó la derecha. Hubo un cambio paulatino hasta 2021 en que una propuesta popular ganó la primera vuelta y en segunda vuelta recogió el apoyo de la izquierda y el progresismo. La mafia fujimorista debe aceptar que perdió en 2011, 2016 y 2021 y en vez de pedir la renuncia del presidente Pedro Castillo ellos deben renunciar a su plan vacancia. En ese sentido, anunciamos que el 25 de febrero los obreros de la construcción realizaremos una Asamblea Nacional de Delegados con dirigentes de 200 sindicatos de todo el país donde analizaremos la situación del país y el plan golpista y cómo afecta la gobernabilidad. Saldremos a defender la democracia contra la inestabilidad que genera la oposición que no sabe perder y sigue con la misma rabieta hace más de una década.