Debemos impulsar la formalización de la construcción

Ocho muertos, 12 viviendas destruidas y 105 damnificados ha sido el saldo fatal del deslizamiento del cerro La Esperanza ocurrido el 15 de marzo en el centro poblado Retamas, distrito de Parcoy, provincia de Pataz, región La Libertad.

Este tipo de tragedias nos recuerda la de 2017, donde deslizamientos, desborde de ríos y otros desastres dejó un gran saldo de muertos y heridos y medio millón de afectados.

Estas desgracias tienen en común la existencia de construcciones en lugares de alto riesgo, de manera informal, sin licencias ni planos de construcción, con materiales no estandarizados ni profesionales en la supervisión de la obra.

El 70% de la construcción de viviendas se hace de manera informal en el Perú. Y en los últimos 20 años, el 90% de la expansión de ciudades en el país se ha dado por tráfico de tierras o lotizaciones informales. Estas son las condiciones de las tragedias. Además, el derecho a una vivienda digna fue retirada en la Constitución del fujimorismo en 1993.

No podemos culpar a las personas por agenciarse una vivienda con los magros recursos que cuentan. Los centros poblados como Retamas, en Pataz, donde la minería formal e informal coexisten, atraen mucha mano de obra, genera dinamismo de la economía local, y, por consiguiente, demanda de viviendas. 

Ya en 2017, la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FFCCP) y Capeco presentamos al Gobierno un documento para la formalización de la construcción y evitar desastres, acceso a vivienda segura, planificación urbana para identificar terrenos seguros, subsidios para familias pobres, entre otros.

Este documento partía del concepto de que el Perú es un país en emergencia permanente por estas vulnerabilidades. Pero las ideas plasmadas en papel, salvo una u otra excepción, no han sido ejecutadas, por lo que el trabajo es arduo para hacer de las viviendas un lugar seguro, pero con 70% de informalidad en el sector, es casi imposible hacerlo.

Necesitamos formalización total del sector construcción. Tarea pendiente para este y los próximos gobiernos.