CONASEC y MININTER deben combatir con firmeza delincuencia infiltrada en construcción civil

Por: Luis Villanueva Carbajal

Secretario general de la FTCCP

La reciente reunión del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (CONASEC) y la designación del nuevo ministro de Interior, Dimitri Nicolás Senmache Artola, interesa a los obreros del andamio porque la inseguridad, violencia, extorsión y sicariato es recurrente en el sector construcción, con la presencia de bandas del crimen organizado nacionales y extranjeras.

Secundamos las palabras del presidente Pedro Castillo, quien señaló en esta reunión que mientras en el Perú se delinque todos los días, el CONASEC se reúne solo una vez al año, por lo cual planteó un cronograma de trabajo, con reuniones menos espaciadas y en regiones, al estilo de los gabinetes descentralizados.

Gran parte de la lucha contra la inseguridad ciudadana debe hacerse en las cárceles, desde donde operan los cabecillas de las mafias, que tienen en la calle a sus operadores, entre ellos equipos de profesionales (abogados, contadores, etc.), malos policías, malos jueces y sicarios; todo ello, según los informes que emite la misma PNP.

La violencia se acrecienta porque hay ganancia rápida e impunidad, y se instala en las capas más bajas de la sociedad: transeúntes con teléfonos celulares, comerciantes y microempresarios, entre otros, y sobre todo en los distritos más populosos y pobres.

A los obreros del andamio también nos afecta esta inseguridad ciudadana. En el caso específico de construcción civil, el Ministerio del Interior tiene que desarticular a las bandas que trabajan de la mano con seudosindicatos, usando su fachada de organización sindical para tomar obras, vender cupos de trabajo a los obreros, pedir porcentajes según el valor del presupuesto de la obra, coactar a empresarios e ingenieros para la compra de materiales o alquiler de servicios en determinados proveedores de la red de la mafia, entre otras modalidades criminales.

También deberán implementar medidas para evitar las muertes por encargo que ejecutan los sicarios contratados por estas mafias. Solo en el caso de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP), desde 2011 a la fecha, han asesinato de 20 dirigentes de sus sindicatos afiliados; pero la cifra de muertes en el sector construcción es aún mayor y sigue incrementándose cada día; la suma de agraviados se incrementa si tomamos en cuenta a quienes han cedido a la extorsión. Grande tarea que debe realizar la CONASEC y el flamante ministro del Interior.