Los partidos de la impunidad

Por Diario UNO el junio 8, 2016

Luis Villanueva, secretario general adjunto de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil, señaló ayer la grave responsabilidad que pesa sobre el ministro de Trabajo, Daniel Maurate, por complicidad de facto en el asesinato sistemático de dirigentes de ese gremio.

Esa serie comenzó por auspicio de Alan García, quien fuera presidente de la República y quien, desde Palacio, en reunión con renegados, llamó a sustituir la Federación, prometiéndoles apoyo para crear sindicatos postizos, trabajo en obras del Estado y, precisamente, licencia para eliminar sindicalistas con garantía de impunidad.

¡Qué casualidad que el ministro Maurate se haya empeñado en mantener en el registro sindical a personas que extorsionan a empresarios y trabajadores, y que asumen como arma de lucha la violencia y el crimen! Sé, y lo he expuesto más de una vez en esta columna, que la Federación ha entregado al ministerio y a la Policía una lista de los seudosindicatos, con prontuarios y señas.

Pero aquí no pasa nada.

Hay algo más, que agrava la culpa del ministro. Villanueva ha recordado que en marzo del 2012 se creó, mediante resolución suprema, la Comisión Multisectorial Temporal para que estableciera un diagnóstico sobre la violencia en el sector de construcción. En diciembre de ese año se aprobó el informe final de ese cuerpo.

La Comisión comprobó la existencia de organizaciones disfrazadas de sindicatos cuyo único objeto era extorsionar a empresarios y obreros. Se estimó que esas bandas cobraban entre dos y tres por ciento del valor total de cada obra. Un gran negocio, si se toma en cuenta que los cobros iban a los bolsillos de forajidos que no trabajaban ni sabían trabajar. Su herramienta no eran el badajo, el cemento o el andamio, sino la pistola.

Precisamente para extirpar esa escoria se crearon los Registros de Trabajadores de Construcción Civil, de Organizaciones Sindicales de esa industria y de Obras. Si eso se hubiera cumplido, los delincuentes se habrían apartado. El ministro Maurate no ha movido ni un ladrillo para limpiar de chantajistas y asesinos la actividad de construcción, tan importante para el empleo y la economía en general.

Hace algún tiempo, en protesta por otro asesinato de un dirigente de Construcción Civil, escribí que impunidad equivale a complicidad. Los cómplices están en el gobierno de hoy y en el que pretendía el poder, cuya candidata no tuvo pudor para reunirse con un grupo de los asesinos de sindicalistas. La impunidad es su divisa. (César Lévano)