Quienes no vivieron la dictadura de Alberto Fujimori de los años 90, la están viviendo ahora, esta vez reeditada y perpetrada por su heredera Keiko con el fin de quebrar la voluntad de los peruanos expresada el 6 de junio, quienes eligieron a Pedro Castillo como presidente de la República en el Bicentenario.

Keiko ha mostrado al pueblo la naturaleza autoritaria del fujimorismo, zurrándose en la “Proclama Ciudadana” que suscribió, en una intentona golpista como parte de su plan para evadir los 30 años y 10 meses de cárcel que solicita la Fiscalía contra el Crimen Organizado en la investigación que le realiza como presunta líder de una organización criminal y por lavado de activos, entre otros delitos.

Los mecanismos dolosos usados por el fujimorismo para llegar al Ejecutivo son innumerables. Destacan por su recurrencia histórica del despido de periodistas incómodos y la parcialización de grandes medios de comunicación, como lo denunciaron los observadores internacionales de estas elecciones. La campaña de “terruqueo” contra la izquierda y el llamamiento a las Fuerzas Armadas, que incluyó el azuzamiento al golpe militar del nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, son parte de este plan.

El pedido de nulidad de actas tenía como fin distorsionar el voto ciudadano y, como alternativa, aletargar el conteo hasta después del 28 de julio: al no haber presidente de la República, idea deslizada por Víctor Andrés García Belaunde en televisión, se abriría las puertas a un golpe de las fuerzas armadas (como en 1962), o la asunción del presidente del Congreso, que podría llamar a nuevas elecciones. Lo que no calcularon fue la negligencia de sus abogados al no presentar la nulidad en el plazo y sin errores. El siguiente paso fue el pedido de la abogada de Fuerza Popular Milagros Takayama al JNE para ampliar este plazo favoreciendo a Fujimori, vía Luis Arce Córdova, miembro del JNE con desbalance patrimonial e investigado por el caso de “Los Cuellos Blancos del Puerto”. Finalmente, el JNE no lo aceptó. La aprobación de una cuarta legislatura parlamentaria para intentar aprobar leyes que faciliten la vacancia presidencial y dificulten la disolución del Congreso, bastión fujimorista en la última década, es parte de este plan.

Por eso, la CGTP convoca a una movilización nacional este lunes 14 de junio. En Lima, los trabajadores nos concentraremos en la Plaza Dos de Mayo desde las 4:00 p.m. para impedir que roben el triunfo y la voluntad del pueblo.

 

(03/06/2021) La Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP), que afilia a más de 200 sindicatos en todo el país y consigue mediante negociación colectiva mejores salarios y condiciones laborales para todos los obreros del sector del país, respalda al candidato Pedro Castillo, de Perú Libre.

El candidato Pedro Castillo firmó el “Compromiso para Construir y Reconstruir nuestro Perú” en un encuentro con la FTCCP el 18 de mayo, donde se compromete a respetar la negociación colectiva del sector construcción y al impulso de la inversión pública y privada para generar empleo y construir las obras de infraestructura necesarias para ser un país competitivo.

Como construcción civil, hemos mantenido una línea firme contra la corrupción, por lo que no podemos apostar por una candidatura sobre la que pesa una acusación fiscal por organización criminal y lavado de activos con más de 30 años de pena privativa de la libertad, como es el caso de la candidata Keiko Fujimori.

Los obreros de construcción recordamos que en la dictadura de Alberto Fujimori, que la candidata de Fuerza Popular avala, se eliminaron derechos laborales y se asesinó al líder sindical Pedro Huilca Tecse, secretario general de la CGTP y ex secretario general de la FTCCP.

Por otro lado, la FTCCP ha denunciado la injerencia política del fujimorismo y algunos malos empresarios que, abusando de su posición de dominio, coactan a sus trabajadores a votar por la candidata del fujimorismo.

En ese sentido, hemos demandado a la SUNAFIL que elabore una directiva señalando la prohibición de la injerencia política de los empresarios en el ámbito de los trabajadores, pues va en contra de la Ley de Relaciones Colectivas y Convenios internacionales ratificados por el Estado peruano.

Por último, rechazamos la conversión política de personajes que decían combatir al fujimorismo y han cambiado éticamente de discurso por razones de política internacional, como el premio nobel de Literatura Mario Vargas Llosa o el exministro del Interior Fernando Rospigliosi, entre otros, quienes serán recordados en la historia por este presente vergonzoso.

 

Por: Luis Villanueva Carbajal

Ha pasado dos décadas desde que la familia Fujimori dejó el Ejecutivo (mas no el poder) tras imponer bajo dictadura el neoliberalismo (capitalismo salvaje), pero los trabajadores aún nos mantenemos en pie de lucha para recuperar nuestros derechos conculcados.

Solo en construcción civil el fujimorismo eliminó la negociación colectiva por rama de actividad, la jubilación con 15 años de aportes y 55 años de edad, la bolsa de trabajo, dejándonos en el desamparo a cientos de miles de obreros.

Pudimos recuperar la negociación colectiva con el regreso a la democracia y ahora esperamos que el pleno del Congreso de la República agende y apruebe el dictamen favorable de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social sobre la restitución de nuestro derecho de jubilación con 15 años de aportes en construcción civil.

Los trabajadores tenemos memoria. Debemos votar no por el continuismo neoliberal de la dinastía naranja, sino por la esperanza de cambio. Debemos luchar para recuperar los derechos conculcados por el fujimorismo y parte de esa lucha continúa este domingo 6 de junio en las urnas.

Antes, el primero de junio, participaremos de una movilización nacional “Por memoria y dignidad: Fujimori nunca más”, convocada por la Asamblea Nacional de los Pueblos, que en Lima tendrá como punto de concentración la Plaza San Martín, desde la 1 p.m.

Un gobierno de cambio debe comenzar por restituir los derechos conculcados a los trabajadores por los gobiernos continuistas, incluyendo el de Francisco Sagasti, que sigue permitiendo el lucro inhumano de la sanidad privada en plena pandemia y coactando la negociación colectiva en el sector estatal.

Por ello, el próximo 3 de junio, trabajadores estatales realizarán una Jornada Nacional de Lucha que en Lima tendrá como punto de concentración la Plaza 2 de Mayo, desde las 10 de la mañana.

Como se ve, la historia de lucha de los trabajadores se escribe permanentemente en las calles. Por ello, seguiremos demandando al próximo gobierno anular los ceses colectivos y la suspensión perfecta de labores, eliminar los regímenes de explotación como el CAS y la criminalización de la protesta, reformar el sistema pensionario para dar una pensión digna a todo peruano en edad de jubilación sin excepción, entre otros derechos fundamentales.

 

 

(25/05/2021) Con banderolazos en puentes de la Vía Expresa del Paseo de la República, trabajadores en construcción civil de Lima Metropolitana exigieron la restitución de su derecho a jubilación con 15 años de aportes.

 

La acción comprendió puentes y paseos peatonales entre el Puente Aramburú en San Isidro y el Puente Angamos en Surquillo, exigiendo al Congreso de la República agendar la discusión de su régimen pensionario.

 

A inicios de mayo, la Comisión de Trabajo y Seguridad Social del Congreso de la República publicó un dictamen favorable de los proyectos de ley 4119/2018, 4553/2018 y 7442/2020 que versa sobre el tema.

 

El derecho a la jubilación con 15 años de aportes en construcción civil se obtuvo en 1982, pero fue derogado por la reforma pensionaria de 1992, durante el gobierno de Alberto Fujimori, para favorecer a las AFP.

 

Los trabajadores exigen la restitución de este derecho porque son trabajadores eventuales, laboran por contratos algunos meses durante el año, y por la vejez prematura que ocasiona el trabajo en obras, por lo que muchas veces no pueden trabajar en el rubro a temprana edad.

 

Un dictamen favorable de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social del Congreso de la República reaviva la esperanza de los obreros en construcción civil de acceder a una jubilación justa.

Como se sabe, la reforma pensionaria de 1992 generó que solo el 9% de los obreros de construcción civil pueda jubilarse en el sistema público de pensiones.

Luego, surgieron las AFP, pero no aseguraron una pensión mínima; existen miles con pensiones de miseria equivalentes a 10 soles, 100 soles, que no alcanzan para nada.

De acuerdo a un reporte de la Oficina de Normalización Previsional (ONP), solicitado por la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP), existen 389 mil 633 obreros de construcción afiliados a la ONP. Ellos corren peligro de no poder jubilarse en las actuales condiciones.

Sucede que los obreros de construcción son eventuales, laboran mientras dure el frente de trabajo para el que son contratados, por lo que no pueden acumular aportes continuamente como en otros rubros.

Además, el trabajo en obras ocasiona vejez prematura, deteriorando el cuerpo y la salud, por lo que muchos no pueden continuar en esta actividad a temprana edad ni jubilarse en el régimen de construcción civil.

El derecho de jubilación con 15 años de aportes y 55 años de edad en construcción civil, aprobado en 1982, fue derogado por la dictadura de Fujimori con la reforma pensionaria de 1992. Demandamos la restitución de este justo derecho. Los números nos avalan: en 15 años, un peón aporta más del doble que un trabajador con salario mínimo en 20 años; los aportes de un oficial y un operario de la construcción son aún mayores.

La ONP informa que, de enero a marzo, ha rechazado las solicitudes de jubilación de 25 obreros de la construcción por no cumplir con los requisitos de los años. En 2020 rechazaron 87, en 2019 fueron 125. Vamos 29 años con estos problemas. Son solo cifras de quienes hicieron el trámite: la mayoría no lo hace porque sabe que serán rechazados.

Por ello, demandamos que la Junta de Portavoces del Congreso agende el debate del dictamen de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social y apruebe este derecho que beneficiará a cientos de miles de obreros del sector, ahora cuando más lo necesitan, por los estragos de la pandemia.

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